5.13.2006

Y de repente, ella.

La tarde era lluviosa. Si, y no quiero la coña de .. "si en Almería no llueve!" porque esta está resultando la primavera más lluviosa de los ultimos cientos de años. (según me dicen los almerienses). En fin, sensación de engaño aparte,... la tarde era lluviosa.

Era lluviosa y yo me acerqué al centro comercial a pillar algo de comer para la semana. Anduve vagando por los estantes y los mostradores sin saber mucho qué comprar. Supongo que cuando uno tiene tiempo para perder y no le importa perderlo, lo pierde. Así discurria mi paseo por la gran superficie cuando, al girar una esquina la vi.

Rubia. Con la piel dorada. Parecía que llevaba allí toda la vida esperándome. Esperándome sólo a mí. Como un regalo del cielo. Parpadeé fuertemente intentando asumir que este encuentro era fruto de mi anhelo pero no. Cuando volví a abrir los ojos, allí seguía. Rubia, con todas sus curvas, como yo la recordaba.

Me acerqué y una lágrima rodó por mi mejilla cuando estiré la mano para tocarla. Nunca pensé que este milagro fuera posible, pero sí, amigos y amigas.... HAY AMBAR EN ALMERIAAAA!!!!
(Poca, pero hay).

1 Comments:

Blogger elena said...

¡Chin chin!

5:21 a. m.  

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